Técnicas de escritura: el lenguaje de los adolescentes

Es muy probable que en tu novela aparezca algún adolescente, o eso te gustaría. Pero también es muy probable que te sientas limitado e inseguro al momento de incluirlo, ya que no controlas bien su lenguaje, expresiones, estilo, etc. En el artículo de hoy vamos a dejarte algunas pinceladas, todas directas y claras, para que puedas enfrentarte a este miedo y para que sepas cómo trabajar el lenguaje de los adolescentes en tus textos, en tus libros, y que seas capaz de desenvolverte de una forma muy natural.


Características del lenguaje adolescente en los textos


Cuando trabajas con un personaje en concreto en tus textos, este tiene que ser lo más real posible. No solo en el momento de la descripción y acciones, sino también, y principalmente, en el uso de su lenguaje. Si vas a trabajar con adolescentes como protagonistas o personajes que forman parte de tu historia escrita, tienes que poner en boca de estos el lenguaje propio de su edad. Claro que, para eso, tienes que jugar con la época a la que hace referencia tu historia y también al lugar. Esto es lo que dotará de realidad a tu personaje, enganchará, será creíble y demostrará la calidad de tu trabajo.

De forma general, el lenguaje de los adolescentes se caracteriza por ser un lenguaje muy muy natural, coloquial incluso. No tengas miedo, esto no implica que tengas que ser grosero, aunque si por algún personaje o circunstancia crees que debes serlo, reacción títpica de un joven, estará más que justificado. Es la sencillez, por tanto, la naturalidad, la que caracterizará tu texto. Es decir, se trata de que el lector más que leer escuche, en este caso, ya que así es el mundo de los adolescentes. Por lo general, tienen poca historia, poco desarrollo lingüístico y su lenguaje es natural y desenfadado. Ojo, si hay alguna excepción, muéstrala a través del lenguaje, de su uso. Es tu texto y tú puedes hacer lo que quieras.

Así es que lo tienes fácil, la naturalidad y la espontaneidad tienen que ser los componentes básicos del uso del lenguaje de tus protagonistas adolescentes. Si no estás muy familiarizado con este lenguaje, te recomendamos que des un vistazo a las redes, que busques información, que tengas contacto directo con chicos de estas edades, te será muy divertido y útil para asesorarte y darle más realidad a tus personajes. Y, repetimos, no te olvides de tener en cuenta las variantes lingüísticas de la época y de la localización.


Técnicas para conseguir un uso del lenguaje como el de los adolescentes en tus escritos


—En este tipo de textos, aunque no siempre en todo momento, lo que prima es el estilo. Es decir, que debes prestar mucha atención y estar muy atento desde el principio al uso del lenguaje. No se te puede escapar nada, ni palabras ni expresiones, ya que sería una «estafa» para tus lectores.

—Habla de «tú», especialmente si los diálogos se desarrollan entre adolescentes, ya que el estilo coloquial es la característica básica de este tipo de lenguaje. Pero todo dependerá de la personalidad del protagonista y la situación, el contexto.

—Se trata de charlar, de una forma espontánea, de manera que los textos no prestan excesiva atención a las construcciones rigurosas y recargadas; más bien al contrario, el lector tiene que tener la sensación de estar escuchándolos. En esta ocasión tienes que aprender a trabajar con el mismo vocabulario que se usa cuando se habla.

—Es normal el uso de coletillas o de expresiones propias de los adolescentes que se van a repetir constantemente durante el texto. En esta ocasión, que la repetición sea un arte, ya que tienes que utilizarla con mucho acierto.

—Por lo general, se expresan muchísimos sentimientos. Por lo tanto, y al tratarse de adolescentes, es fundamental exagerarlos. Un recurso fantástico para esto es la hipérbole, la cual va a permitirte expresarte con exageración, con naturalidad y sencillez, pero con cierta elegancia literaria de fondo.

—Puede parecerte raro e incomodarte, pero tienes que hacerte a la idea que el lenguaje que vas a usar aquí es muy pobre, en el sentido de limitado. Piensa en la edad de tu personaje, de tus personajes, y acércate a un chico de la misma edad. Comprobarás por ti mismo que su lenguaje se reduce a su mundo, vivencias…

Con estos elementos fundamentales ya puedes comenzar a practicar y dejarte llevar. Recuerda que, pese a todo, debes alcanzar un ritmo y una belleza básicos para tu lector. Está en tus manos, escritor.

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