¿Cómo puedo comenzar mi novela o mi relato?

Uno de los momentos más dificiles para algunos escritores es el del comienzo de un texto. Pueden tener la idea en la cabeza, el tema, los personajes, todo, pero ¿cómo darle vida en el papel en blanco, cómo empezar a contarlo? Muchos saben que una vez que empiecen no se detendrán, que solo es ese «maldito» comienzo que no llegan a plasmar con seguridad y fluidez o que se les hace difícil y no les llega a gustar lo que consiguen. Para todos esos escritores, hoy traemos un artículo bastante especial, en el que dejamos algunos recursos que seguro os pueden servir de ayuda para comenzar, ya sea vuestra novela o vuestro relato.


Cada maestrillo tiene su librillo


Cada escritor es diferente y cada uno tiene y debe seguir su propio proceso de escritura. Incluso el comienzo de su texto, cada uno lo afrontará de una manera muy distinta. Todas son igual de válidas y buenas, todas son el camino personal de cada uno de los escritores. Se pueden compartir, adquirir ideas con el trabajo de otros compañeros; se puede probar algo nuevo, se pueden usar sistemas que otros usan, pero como escritor, debes crear el tuyo propio, tu camino, tu medio, tu técnica.

Hay escritores que toman nota de sus ideas, escriben antes de escribir, relacionan, sueñan en ese momento previo, van dando forma, lentamente, a lo que después plasmarán en otra segunda escritura más concreta y con la estructura del texto que pretenden crear. Estos escritores son los que suelen llevar su libreta especial siempre encima, en la que apuntan todas las curiosidades que se les aparecen, en la que pincelan esos instantes repentinos de creatividad que les llega de vez en cuando. Algunos suelen ser muy esquemáticos, y lo tienen todo muy ordenado, ya que a la hora de plasmarlo en el papel, les resulta mucho más fácil. Otros, por el contrario, van escribiendo, van anotando donde sea, como sea. Lo hacen sin forma, sin orden, ya que se sienten más cómodos y en dicho desorden, a la hora de comenzar su historia, encuentra la comodidad y la organización.

Muchos escritores no escriben nada previo, les gusta guardar en su cabeza las ideas. Tienen muy buena memoria, de tanto trabajarla mediante este ejercicio, y prefieren ir creando sus ideas de forma interna para después plasmarlas directamente en la hoja en blanco. Trabajan sobre el primer escrito, pero ya con una forma inicial, la cual van adaptando y mejorando, corrigiendo y preparando con las diferentes lecturas y con tiempo. A estos escritores les gusta ir al grano y no perder el tiempo con escrituras previas. Son muy mentales y desde aquí pasan al papel.

Sin embargo, muchos se sentirán identificados con los dos tipos anteriores. Porque mezclan en su proceso. A veces escriben un capítulo que tenían en mente ideado y trabajado ya, y que solo necesitaba plasmarse en el papel; otras veces usan esa libreta de la inspiración, apuntan, se dejan llevar, guardan ideas y las usan en ciertas partes de su proceso creativo. ¿Y sabes qué? Que todas estas formas son igualmente válidas, son todas igualmente buenas.

Con esto, lo que queremos trasnmitirte, es que cualquier manera de empezar un libro a nivel técnico está bien. No te apures y pienses que deberías cambiar, que los demás u otros lo hacen de tal o cual forma y que deberías adaptarte a lo mismo que hacen ellos. Recuerda que escribir es un proceso creativo, aunque lleve una gran carga de planificación, pero la verdadera puesta en práctica es algo personal y que tú solo irás construyendo a través de tu propio proceso, con el tiempo. Puede ser que cambies, puede ser que incluso lo hagas de una forma completamente diferente a como te explicamos aquí. Sea lo que sea, tu decisión de ponerte y empezar es válida. De manera que siéntete mucho más cómodo con esto de los comienzos y piensa que tienes este proceso mucho más controlado de lo que crees.


La hoja en blanco


Y ahora pensarás que la cosa va más allá de la técnica o de la forma de empezar. Se trata de la escritura pura y dura, que no sabes cómo afrontarla. Que no cunda el pánico, porque seguro, y sin saberlo, como te ha pasado en el punto anterior, tienes alguna herramienta. Te aconsejamos que para afrontar esta parte te fijes bien en el comienzo de alguno de tus textos y que seas capaz de detectar si esos comienzos tienen algo en común, alguna estructura o alguna forma concreta que siempre utilizas. Lo que eso quiere decir es que puede ser que sí sabes hacerlo, que sí sabes cómo empezar, que tienes una forma de hacerlo con la que te sientes más cómodo y va mejor contigo, pero no te habías parado a fijarte y no lo sabías.

Evidentemente que todo depende mucho del tipo de texto que escribas, del público al que te dirijas, de todas tus intenciones mezcladas. Es fácil, si tomas dos novelas cualquiera, de autores diferentes, verás que cada una de ellas lo hace de una forma determinada. Incluso del mismo autor, dos novelas distintas tienen un comienzo completamente diferente. Pero de lo que no nos cabe duda, y a eso aspiramos como escritores, es que es fundamental comenzar de una manera especial, ya que el principio puede hacer mucho para que el lector siga o no leyendo tu escrito.

Vamos a ver, por eso, de forma general, cómo puedes empezar tus textos. Estas propuestas que te indicamos aquí no tienes, como escritor, que usarlas siempre y de la misma forma. O si, por el contrario, te sientes más cercano a alguna en concreto y te funciona, tómala como punto de arranque de tu escritura creativa:

—Puedes comenzar tu novela con alguna descripción, ya sea de algún personaje, paisaje, objeto, etc. A muchos escritores les ha funcionado muy bien y les resulta sencillo empezar con esta técnica. Tienes que ser concreto, cuidar mucho el no irte por las ramas y salirte del tema, ya que eso además de despistar, aburre.

—Un pensamiento, un sueño, de algunos de tus personajes, puede ser un buen comienzo para tu relato o novela. Eso enganchará mucho a los lectores y llenará tu texto de misterio.

—También puedes comenzar con una conversación, con un diálogo directamente. Pones a dos o más personajes frente a frente; es una manera de entrar plenamente en la historia, sin rodeos, y de enganchar directamente al escritor.

—Una reflexión profunda es otra forma de comenzar con fuerza un texto. Cuanto más profunda y bien escrita esté más acercará a los lectores, más los intrigará y no podrán dejar de leerte.

—Una autodescripción o breve autobiografía, de algunos de los personajes de tu historia, puede ser una manera fantástica de comenzar. Eso genera mucha complicidad con el lector, lazos profundos entre este y el personaje.

—Un suceso, mucho más si es histórico, es una buena manera de comenzar a narrar la historia. Que este sea la apertura o el punto de partida, puede resultar muy interesante.

—Una carta, un documento encontrado dirigido a alguien, una nota... Son todas maneras con mucha carga emotiva y con mucha fuerza para comenzar un texto literario.

Fíjate bien en las distintas opciones, puedes tomar alguna de ellas, si te parece, mezclarlas o cualquier otra que te sea válida y que no hemos recogido entre estas propuestas. Estas son solo algunas formas que ponemos a tu alcance, escritor, para guiarte y ayudarte en tu camino, para comenzar tu texto. Dedícate un tiempo de calidad, a ti y a tu escritura, a conocerte mejor, a ver qué va contigo, qué hacías antes de forma natural y prueba a ver cómo te sientes más cómodo. En este probar encontrarás tu manera de comenzar los textos.


Sugerencias para el comienzo de tu texto literario


Con todo lo leído hasta aquí, seguro que ya tienes más ideas para empezar tu novela, tu relato; tienes más recursos para afrontar la hoja en blanco, pero nos parece correcto dejarte una serie de consejos, breves y fundamentales, que te ayudarán a pulir el empezar de tus textos. Fíjate bien en ellos y con esto puedes ya ponerte a escribir y comenzar con mucha más seguridad, lo que hará que el principio de tu texto sea de lo más potente y enganche a los lectores:

—Cuidado con el uso de las palabras que haces. Utiliza las palabras correctas, usa las palabras adecuadas para lo que vas a contar y para la forma en la que vas a hecerlo. No tomes palabras que pueden crear dudas en el lector o que hagan muy pesado tu texto. Cuando tengas el principio, revísalo. Seguro que hay palabras que puedes cambiar por otras mucho más precisas y que con menos te permiten decir más.

—Cuida mucho el uso de adjetivos, de los que uses, ya que sabes que eso puede estropear tu texto y si esto lo haces al principio, probablemente te cargues todo tu trabajo. Ten paciencia y delicadeza con esto, es fundamental.

—Ve directo al grano, no te vayas por las ramas. Ten mucho ojo cuando cuentes lo que vayas a contar. No te enredes con temas distintos, no mezcles porque eso puede hacer que tu lector se canse, que se aburra, que no te entienda y que abandone la lectura. Por eso, ve directo a transmitir la idea que quieres transmitir y trabaja mucho eso. No te repitas tampoco, eso te hará igual de pesado, escritor.

—Busca una primera oración que impacte y que deje al lector con ganas de más. Eso sí que tienes que trabajarlo y pensarlo bien, es fundamental para impresionar, gustar y llevarte el lector a tu terreno.

Ahora sí, ya puedes empezar a trabajar tus textos, ya puedes enfrentarte a la hoja en blanco que no sabías cómo tomarla, por dónde comenzar, cómo darle forma. Esperamos que estas ideas os sirvan, que sea un posible añadido a vuestra experiencia y a vuestra manera particular de crear, que os ayude.

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